La maleta

Identificarce uno con la nada es la más alta cumbre de la conciencia porque ya nada de lo mundano puede afectarte, vives en el mundo pero no eres de él, estas en la frontera de dos mundos. Haz entrado en el terreno espiritial...

Los Políticos y los Sacerdotes son los mismos

Los lideres religiosos de nuestros días quieren mejorar el mundo con sus discursos de buenos deseos, pero sus discurso solo son para llevar agua a sus molinos, solo simulan sus buenos deseos, no son reales, porque ellos operan desde la mente, son mentales, tu no serás real hasta que trasciendas la mente, es por eso que son artimañas para seguir teniendo el respeto de sus seguidores,  al igual que los políticos dicen una cosa y hacen otra.

Los políticos y los sacerdotes son lo peor que le a sucedido a la humanidad, unos dicen que te ayudarán en tu vida diaria y los otros te "salvarán" del "infierno"  en el otro mundo, ambos se han confabulado para seguir explotando al ser humano, esto han estado haciendo desde hace más de cinco mil años.

Al parecer les está funcionando muy bien los políticos salen con sus  bolsas llenas de dinero dejando a los pueblos en la pobreza,  mientas que los lideres religiosos viven en la mas alta opulencia y al pueblo le hacen creer lo contrario.

Todas las historias de la biblia son humildes y ellos se han aprovechado de eso, nada mas mira sus publicaciones en revistas pintan gente feliz en el campo viviendo una vida muy honesta y te dicen que eso es lo virtuoso, lo sagrado, lo espiritual, pero todo eso que están tratando de enseñar no coincide con su estilo de vida ya que ellos viven una vida llena de lujos.

Todo eso es simulación, eso ya no tiene nada de espiritual, solo política...

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Dejando el pasado

Hay unas palabras de Jesús, de las más misteriosas, imposibles de reconciliar con la mente del Mesías. Jesús les dice a sus discípulos: «Si no odias a tu padre y a tu madre, no puedes venir a mí». Un hombre como Jesús, que dice que el amor es el camino, que dice que Dios es amor, que exalta el amor hasta la cumbre más alta y lo hace equivalente a la meditación, dice: «Si no odias a tu padre y a tu madre, no puedes venir a mí». Tiene razón, porque si Jesús no se convierte en tu padre y tu madre... No puedes ir a un maestro si no dejas completamente a tu padre y a tu madre. Ellos son tu pasado, tus asociaciones y relaciones pasadas. Debes abandonarles completamente. ¿Cómo puedes ir a un Jesús, cómo puedes ir a un maestro...? Si aún estás comprometido con el pasado, tu presente está lastrado, tu futuro es oscuro.

Tienes que estar libre de tu pasado, haber roto completamente con él. Sólo entonces tu presente es ligero, y tu futuro no será una progresión mecánica del pasado. Jesús tiene razón: si no odias a tu padre y a tu madre no puedes ir a un maestro. Por eso, cuando vas a un maestro, tu padre y tu madre están muy preocupados; tiene que ser así. No están nunca tan preocupados. Si vas con una prostituta no estarán tan preocupados; si te conviertes en un alcohólico no estarán tan preocupados.

Pero cuando vas a un Buda, a un Jesús..., a un maestro, se sienten muy preocupados. Algo en el inconsciente les dice: «Ahora es la ruptura definitiva. Si este chico, o chica, va a un maestro, se olvidará del "padre" y de la "madre"». ¡El miedo! Si el hijo se va con una mujer, la madre aún puede tener cierta relación con él. Pero si se va con Jesús, entonces toda relación se rompe; ya no queda ninguna posibilidad; Jesús pide una entrega total.

No hay esposa o marido que pueda pedir esto; sólo un maestro puede pedir entrega total, sin reservas. El niño ha de irse, y cuando se ilumina, rompe completamente con el pasado, con la madre, con el padre, con todo. Hay otra frase que es también muy misteriosa, parece muy dura viniendo de Jesús. Estaba hablando a la gente y entonces alguien dijo: -Jesús, tu madre está esperando afuera y hay tanta gente que no puede entrar, y quiere verte. Dijo Jesús: -Nadie es mi madre. Dile a esa mujer que nadie es mi madre.  Parece muy duro, grosero incluso.

Y Jesús no puede ser grosero, ni puede ser duro. Pero a veces la verdad es grosera, y también dura. Y Jesús no puede mentir, tiene razón: «Nadie es mi madre». Sucedió una vez que siendo Jesús un niño pequeño, su padre y su madre habían ido al gran templo de los judíos para celebrar el festival anual. Jesús se perdió por entre la multitud, de modo que buscaron y buscaron y únicamente por la tarde, cuando ya estaban muy nerviosos, preocupados, pudieron encontrarlo. Se hallaba sentado con unos eruditos, y aunque era sólo un niño, estaba discutiendo con ellos cosas acerca de lo desconocido. Así que el padre dijo: -Jesús, ¿qué estás haciendo aquí? Hemos estado todo el día preocupados por ti. -No os preocupéis por mí. Estaba atendiendo los asuntos de mi padre, contestó Jesús. -Yo soy tu padre -dijo José-. ¿Qué tipo de asuntos estás atendiendo aquí? Soy un carpintero. y Jesús dijo: -Mi padre está allí, en el cielo.

Tú no eres mi padre. Jesús como niño tiene que dejar el cuerpo de la madre, si no morirá en la matriz; lo mismo sucede mentalmente. Un día tiene que salir de la matriz de su padre y de su madre. No sólo físicamente, sino también mentalmente; no sólo mentalmente, sino también espiritualmente. Y cuando el niño espiritual ha nacido, está por completo fuera del pasado, ha roto con él, entonces, por primera vez, se convierte en alguien, una realidad independiente, autosuficiente. ¡Existe! Antes de esto sólo era parte de su madre, de su padre, o de su familia; no era él mismo. Desde el mismo principio la madre y el padre no quieren dar libertad al niño. Y el amor nace sólo en libertad, porque es un fenómeno espontáneo, no puedes hacer nada para que suceda. Si haces algo, destruirás cualquier posibilidad.

Ellos lo intentan: «Ámanos», y el niño tiene que ceder, está indefenso. Hasta para existir tiene que negociar. Cuando el niño dice: «Sí, te quiero, mamá», o: «No quiero a nadie tanto como a ti», en realidad, está negociando al igual que cuando dice: «Te quiero, papá, no hay nadie como tú. Eres único, el mejor, el padre más grande que ha existido». El niño está haciendo política, se ha convertido en parte del juego, de un juego fraudulento. Al principio no se da cuenta de que el amor es un fenómeno espontáneo. Tienes que estar libre, a la espera, en una actitud de plegaria, para que llegue. No puedes hacer nada por él, es un suceso. Ahora será algo que no ocurrirá en toda su vida. Siempre manipulará, siempre intentará controlarlo, siempre será artificial.

El amor

Por eso se dice que el amor es loco, y que el amor está ciego; lo está. No porque tus ojos queden ciegos, sino porque cuando pones el ego de lado, tu mente de lado, para todos los demás parecerás ciego y loco. Es el estado de locura. No estás pensando por ti mismo. Confías en el otro tanto que ya no hay necesidad de pensar, porque se necesita pensar cuando hay duda.

 La duda crea el pensamiento, es la base de éste. Si no puedes dudar, el pensamiento se detiene. Si no puedes pensar, ¿dónde está el ego, cómo puede mantenerse? Por eso el ego siempre duda de todo, nunca confía. Si confías, no aparece ego: se ha ido. De ahí la insistencia de todas las religiones en que sólo mediante la fe y la confianza y el amor entrarás en el templo de la divinidad; no hay otra puerta. Mediante la duda no puedes entrar, porque en la duda permaneces.

En la confianza te pierdes. El amor es una confianza, un disolverse del ego. El centro va hacia el otro. El otro se vuelve tan importante -tu misma vida, tu mismo ser-. Ni un destello de duda te asalta. Es tan tranquilo, tan bello, que ni un destello de duda te asalta, ni un rizo en la mente. La confianza es completa, perfecta. En esta confianza perfecta hay una felicidad, una bendición. Incluso pensando en ello tendrás un atisbo de lo que puede ser. Pero si lo sientes, es tremendo, no hay nada semejante. Pero el ego crea un falso truco.

En vez de amor, te da apego, posesividad. El amor dice: sé poseído por el otro; el ego dice: posee al otro. El amor dice: “disuélvete” en el otro; el ego dice: que el otro se te entregue, fuérzalo a que sea tuyo, no le permitas que se mueva libremente. Limita la libertad del otro, que se convierta en tu periferia, en tu sombra.  El amar da vida al otro; la posesividad, él apego lo mata, le quita la vida. Por eso los amantes, los llamados amantes, siempre se matan uno al otro: son venenosos.

Mira a un marido y una esposa: antes fueron amantes, pensaban que eran amantes y empezaron a matarse uno al otro. Ahora son dos personas muertas, se han convertido en una cárcel recíproca. Están sencillamente asustados y aburridos, tienen miedo del otro.

¿Por qué esperas?

¿Por qué no abandonar la esperanza? ¿Por qué esperas? ¿Qué fundamento tiene tu actitud? El descontento se convierte en esperanza; éste es el disfraz. Como aquí y ahora estás tan descontento, tan desgraciado, necesitas alguna esperanza en el futuro. Esta esperanza te ayudará a seguir. De alguna manera puedes tolerar el presente; gracias a la esperanza, puedes hacerlo..., la esperanza te anestesia. El presente es miserable, doloroso; la esperanza es alcohólica, es una droga, te hace lo bastante inconsciente como para poder tolerar el presente.

La esperanza significa que aquí y ahora hay descontento. ¿Pero has observado alguna vez el fenómeno globalmente? ¿Por qué estás descontento aquí y ahora? ¿Por qué? Porque en el pasado tuviste esperanzas, por eso estás descontento aquí y ahora. Este hoy, ayer era mañana. Ayer tenías esperanzas en el hoy, porque entonces era mañana. Ahora esta esperanza no está satisfecha, por lo que te sientes triste, frustrado. Y para ocultar esta tristeza, para pasar de alguna manera el día de hoy, estás de nuevo esperando en el mañana.

Te encuentras en un agujero, y éste es de unas dimensiones tales que te será muy difícil salir de él. Mañana sucederá lo mismo: estarás frustrado, porque la mente puede prometer, pero nunca puede cumplir. De no ser así, no habría necesidad de meditación: en este caso Buda era un tonto meditando. Si la mente puede satisfacer, entonces todos los meditadores son unos tontos, entonces las personas iluminadas son unas estúpidas.

Porque la mente no puede satisfacer... cuando llegan a entender el mecanismo completo, y toda su miseria... Éste es el mecanismo: ayer la mente te prometió que algo te sería entregado mañana. Ahora ha llegado el mañana, es hoy, y la mente no te ha dado nada; estás triste, tus expectativas están frustradas. Ahora la mente dice: «Mañana entregaré». La mente promete otra vez. ¿Y qué clase de estupidez es ésta, que vuelves a escucharla? Y mañana el mismo mecanismo se repetirá; es un círculo vicioso. Escuchas a la mente, te pones triste.

Si no fuera así, ¡este hoy sería el paraíso! Y no hay otro paraíso,  este hoy es nirvana. Si no hubieras escuchado a la mente... No la escuches y dejarás de estar triste; porque la tristeza no puede existir sin expectativas y esperanzas. Y cuando hay tristeza necesitas más esperanzas para ella, para ocultarla y vivir como sea. Vive sin esperanza; entonces serás un hombre correcto, entonces te has retirado.

La falsedad

En religión, no se permite la imitación. Pero observa a los religiosos; verás iglesias, templos, mezquitas, y allí encontrarás a los más grandes imitadores. Esto significa que no queda religión -las iglesias, los templos, las mezquitas son ahora tumbas muertas-. Con Jesús uno tenía que ser real, pero con el Papa del Vaticano tenéis que ser imitadores. Ahora la cristiandad del Vaticano es parte de la sociedad. Jesús nunca fue parte de la sociedad.

Fue siempre un extraño. Todos los religiosos reales han sido siempre extraños, marginales. Cuando mueren, entonces se construye una Iglesia sobre sus cadáveres; esta Iglesia es parte de la sociedad, está dirigida por la sociedad, controlada por ella. La sociedad tiene muchos trucos astutos. Si huyes del mercado, te cazará la Iglesia, porque ésta no es sino una extensión de aquél. El mercado alimenta la Iglesia, la controla, el mercado es en realidad el propietario de la Iglesia. Y el sacerdote no representa a la divinidad, representa al mercado.

El sacerdote representa las finanzas de la sociedad. Y Marx tiene razón cuando dice que la religión ha estado en manos de los capitalistas, o de los feudalistas, o de quienes explotan y son poderosos. La religión ha sido utilizada como un instrumento de explotación. Y Marx tiene razón en lo que dice respecto a la religión del Vaticano, o la religión de Puri Shankaracharya, o la religión de la Meca y Medina. Pero no la tiene si se refiere a Mahoma, o al Shankaracharya original, o a Jesús. Se equivoca, porque ellos no existieron como parte de la sociedad, existieron en el desierto, como extraños y declarándose contrarios a la sociedad y la imitación. Existieron como mensajeros de la divinidad. Éste es el significado de avatar, de hijo de Dios, de profeta, un paigamber, existieron como mensajeros del más allá.

El sabio

Un sabio, un hombre puro, no encuentra muy diferente que le honres o le deshonres. De hecho, lo que pienses de él no tiene importancia. ¿Por qué te importa tanto lo que piensan los otros? ¿Por qué las opiniones de los otros son tan importantes para ti? ¿Por qué te preocupas tanto? Porque no sabes quién eres. Dependes de sus opiniones sobre ti. Es el único conocimiento que tienes sobre ti mismo. Si dicen que eres bueno, eres bueno. Si dicen que eres malo, eres malo. No tienes nada dentro que pueda decir: «Sus opiniones son sus opiniones. Si soy bueno, soy bueno; lo que digan no cambia nada. Si soy malo, soy malo.

Todo el mundo puede respetarme como a un santo, pero si soy malo, sé que soy malo, y esta fama no puede convertirse en un sustituto, es inútil. Y si soy bueno, todo el mundo puede decir que no soy bueno, malo, perverso, el mismo diablo encarnado, ¿cómo puede esto cambiar nada?». Quien se conoce a sí mismo nunca se preocupa por lo que piensas de él. Pero quien no se conoce a sí mismo siempre está preocupado, porque todo su conocimiento consiste en tus opiniones. Su conocimiento es sólo un archivo en el que ha acumulado lo que la gente piensa de él. Esto no es conocimiento de sí mismo. Es ignorancia de ti mismo, que escondes, disfrazas, mediante las opiniones de los demás. Tu identidad, tu imagen, está hecha por los otros. Estás condenado a una constante ansiedad porque los demás van cambiando sus opiniones.

Las opiniones son como el clima: nunca es igual. Por la mañana estaba nublado y ahora las nubes se han ido. Ahora hace sol, y poco después está lloviendo. Las opiniones son como las nubes, como el clima. ¿Qué puedes hacer tú? Hay una dinámica, una ley interna, que la gente que te respeta en el fondo también te falta el respeto. Quienes te aman también te odian, porque están divididos. No son uno.

De modo que después de ayudarte a llegar al trono, una parte  de ellos se ha acabado: la parte del amor. ¿Qué sucederá ahora con la parte del odio? Inmediatamente la parte del odio empieza a funcionar. De modo que en cuanto un hombre se convierte en respetable el clima comienza a cambiar. En cuanto un hombre se ha convertido en presidente o en primer ministro, los votantes están ya cambiando. En realidad, en el momento de votar una parte se acaba: la parte del amor. Ahora aflorará la parte del odio.

De modo que la misma gente te lleva al trono, y la misma te hace bajar de él. Sólo un sabio permanece impertérrito. ¿Por qué? Porque nunca presta atención a lo que dices. Lo que dices es de hecho basura. No sabes nada de ti mismo, y dices algo de Mahavira, Buda, Cristo. No sabes nada de ti mismo, y estás tan seguro de Jesús, de si es bueno o malo. Es basura. Y una persona puede prestar atención a tu basura únicamente si es como tú. Un sabio no es como tú, y ésta es la diferencia.

Un hombre de pureza

Un hombre de pureza no es un soldado, es un santo. Y un hombre de moral es un soldado, no es un santo. Claro está que la lucha es por dentro, no por fuera. Claro que la lucha no es con otro, sino consigo mismo; pero hay lucha. No te hace falta ser un luchador.

Y si luchas, perderás la batalla. ¿Cómo puedes luchar contra el todo? Sólo eres una parte diminuta, una parte atómica. ¿Cómo puedes luchar contra el todo? Un hombre de pureza ni lucha ni se rinde, porque también la rendición pertenece al soldado. Primero lucha, luego encuentra imposible ganar, y entonces se entrega. Su entrega es también de segunda mano, llega gracias a la lucha. Un hombre de pureza sencillamente existe. No es un luchador, no tiene por qué rendirse.

No hay nada que entregar, nadie a quien entregarlo. ¿Quién va a entregarse y qué es lo que hay que entregar? Nunca ha luchado. La comprensión te lleva a la aceptación, y ésta te da pureza. Pero esta pureza no puede ser honrada por la gente, por los vecinos: no la pueden entender. La moral pertenece a un país, la pureza no pertenece a ningún país.

La moral pertenece a una época, la pureza es intemporal. La moral pertenece a esta sociedad, o a esta otra: hay tantas morales como sociedades. La pureza es una, vayas adonde vayas es la misma, como el sabor del mar: vayas adonde vayas es salado. Si saboreas un Buda, un Jesús, un Ramakrishna, todos ellos son como el mar -el mismo sabor salado-. Pero un hombre de moral es diferente. Un hombre de moral, si es musulmán, será diferente; si es hindú, no puede ser igual. Si es cristiano, también será diferente. Un hombre de moral tiene que seguir el código, la ley de la sociedad. Las sociedades son muchas, las morales son millones.

Las sociedades cambian, las morales cambian. La pureza es eterna: trasciende el tiempo y el espacio. Trasciende clima, países; trasciende tribus.  Trasciende cuanto está hecho por el hombre. La pureza no está hecha por el hombre; las morales sí lo están. Ahora deberíamos entrar en esta bella historia, que sucedió en realidad, es un hecho histórico.

Los sacerdotes son la gente más lista

Para dirigir un templo, se necesitan dos tipos de personas: alguien educado y alguien muy tonto. Y así es como todos los templos son dirigidos. En ellos siempre hay estas dos clases de personas: las educadas, que se han convertido en los sacerdotes, y las tontas que les siguen. Así se constituye cualquier templo. De modo que estas anécdotas son algo más que anécdotas, son indicativas de ciertos hechos. Si la gente tonta desaparece de la faz de la tierra, se acabarán los templos. Si la gente educada desaparece de los templos, se acabarán los templos. Para que exista un templo, se necesita una dualidad.

Por esto no puedes encontrar a Dios en un templo, porque no puedes encontrarlo en una dualidad. Los templos son inventos de la gente lista para explotar a los tontos. Los sacerdotes son la gente más lista, son los mayores explotadores, y explotan de tal forma que ni siquiera puedes rebelarte contra ellos. Te explotan por tu propio interés, te explotan por tu propio bien. Los sacerdotes son los más listos, porque tejen teorías de la nada: todas las teologías, todo cuanto han creado... ¡Tremendo! Se necesita ser inteligente para crear teorías religiosas. Y se dedican a crear edificios tan grandes que al hombre corriente le es casi imposible entrar en ellos.

Y utilizan tal jerga, utilizan términos técnicos tan complicados, que no puedes entender de qué están hablando. Y como no puedes entender piensas que son muy profundos. Siempre que no puedes entender algo piensas que es muy profundo: «No llego». Recuerda esto: Buda habla un lenguaje muy llano que cualquiera puede entender. No es el lenguaje de un sacerdote. Jesús habla en pequeñas parábolas, cualquier persona no educada puede entenderlo, nunca utiliza ninguna jerga religiosa. Mahavira habla, imparte sus enseñanzas, en el idioma de la gente más sencilla. Mahavira y Buda nunca utilizaron el sánscrito, nunca, porque el sánscrito era el idioma del sacerdote, del brahmán. El sánscrito es el idioma más difícil.

Los sacerdotes lo han hecho muy difícil, han pulido, y pulido, y pulido. La misma palabra sánscrito significa pulir, refinar. Lo han refinado hasta tal punto que sólo si eres muy, muy erudito puedes entender lo que están diciendo, si no, no llegas. Buda utilizaba el lenguaje del pueblo, el pali, que era el lenguaje de los campesinos. Mahavira usaba el pracrito, que es la forma grosera del sánscrito; el pracrito es la forma natural del sánscrito -no tiene gramática propiamente dicha-. El erudito no ha llegado todavía, no ha refinado las palabras convirtiéndolas en incomprensibles para la gente sencilla. Pero los sacerdotes han venido utilizando el sánscrito, todavía lo utilizan.

Nadie entiende hoy el sánscrito, pero ellos siguen hablando en sánscrito porque su profesión depende de crear una brecha, no un puente. Sólo si el pueblo llano no entiende pueden subsistir los sacerdotes. Si el pueblo llano entiende lo que los sacerdotes dicen, éstos están perdidos, porque no dicen nada.